Lo compré en el verano del 2002, siempre me llamaron la atención los pequeños spider de los 60 y fue una tentación que no pude resistir. Tras informamer de todos los existentes me encontré que no eran precisamente baratos y que su mantenimiento aún lo era menos. Su origen británico los hacia verdaderos objetos de culto... y de mimos. Delicados y con sus constantes perdidas de aceite y problemas electricos daban cierto respeto. Hasta fijarme en uno que salia un poco de la norma, el FIAT 124 spider. Su origen italiano le daba un carisma algo diferente, en apariencia más burgues, pero sin duda de indiscutible belleza. Su mecánica de la berlina 124 hacia que fuese fácil encontrar repuestos en España. Sin duda ya tenia mi objetivo. Solo faltaba encontrar el ideal.
Tras varias busquedas di con este modelo en Alicante, en principio parecia lo que yo queria, además de las primeras series, lo que aún le daba más valor. Lástima del impresentable de su dueño que tardó casi DOS años en tenerme preparados todos los papeles. Lo compre acabado de pintar, con una imagen increible, aunque más adelante se ha podido ver que no fue pintado con toda la devoción que yo quisiera. Superadas todas estas pegas y alguna más al final ya está listo para poder disfrutar de él.
Con un puesto de conducción cómodo y amplio, en lo posible, y un asiento trasero ideal para dejar la chaqueta y poco más, estar a su volante es todo un placer. Su cambio de marchas de recorridos sorprendentemente cortos y secos, el asiento bajo, el volante pequeño y ágil (cuando el coche ya está en marcha) la sensación de querer siempre dar una vuelta más es continua.
Su pequeño motor bi-árbol de 1400cc (predecesor del famoso FU), su peso inferior a los 800kg, su tracción trasera... hace que no solo sea una bella máquina, puede dar más de una sorpresa a quienes se dejen llebar por su apariencia delicada y hasta burguesa.
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